Carta a Distrito

Por Rubén Ariel González Toledo

 


Fue un 7 de enero de 2015 cuando, por primera vez, me alejé de Puerto Rico con un propósito ajeno a vacaciones, llegué a Guadalajara con el fin de comenzar mi carrera en medicina, pero no conocía a casi nadie aquí, sólo a uno o dos puertorriqueños que conocía desde pequeño que al igual estudiaban medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Poco a poco me fui adaptando a mi nueva etapa de vida en un país que rápidamente me recibió con los brazos abiertos y me hizo sentir bienvenido; pero no fue hasta que llegué a Distrito CrossFit que sentí encontrar una familia en Guadalajara.


Un amigo de la escuela me dijo que había comenzado a practicar Crossfit en un tal Distrito Crossfit; ese mismo día lo acompañé al box, ya que yo estaba buscando un lugar en donde hacer crossfit, luego de haber estado practicándolo por sobre año y medio en mi pueblo natal de Arecibo. Recuerdo llegar a Distrito y rápidamente quedar enamorado del lugar, no tuve que tomar las clases de prueba para haberme decidido que quería formar parte de Distrito; inmediatamente, encontré en Distrito mi lugar para cuidar de mi salud mientras transcurría mi estadía en Guadalajara.


En Distrito conocí a muchísimas personas increíbles que no solo se convirtieron en mis compañeros de entrenamiento, sino también en mis amigos, además, entrenadores, administradores y empleados que se caracterizan por el gran trato que tienen sobre la comunidad crossfitera de Distrito. Definitivamente, el gran carisma, trato y dar el todo por los miembros, o mejor diría yo familia, que ofrece cada persona de Distrito es lo que lo hace el mejor box que haya ido en mi vida y uno de los grandes en todo México y Latinoamérica.


Un toque atractivo que ofrece es la gran cantidad de atletas elite que forman parte de la familia Distrito, fue un orgullo poder haber entrenado al lado de Yazmin Arroyo, Héctor Tapia, “Chiqui” Solorio y muchísimos otros excelentes atletas; debo dar gracias a cada persona que de alguna manera u otra hicieron que mis días en Distrito fueran unos inolvidables; gracias Darío, Tavo, Ale, Fer y Ricardo por sus consejos y ayuda como entrenadores. Gracias a Michelle, Gerardo, Lili, Mariana, Gaby, Marisol, María y Alonso por siempre estar dispuestos y por el gran trato que me ofrecieron este último año y medio, también, gracias a todos los compañeros que alguna vez entrenaron junto a mí que, definitivamente, siempre los recordaré y los llevaré con mucho aprecio.

Ya llegó el momento de regresar a mi querida isla del encanto, “Puelto Lico” y de despedirme, en fin, gracias Distrito por haberte convertido en mi lugar favorito de Guadalajara, por haberme permitido ser parte de tu familia y por haberme hecho sentir en casa.


Entre lágrimas no me queda de otra que recordar todos los momentos maravillosos que pase aquí y del honor que tuve de conocer a tantas personas que fueron mi familia tapatía, espero volver a poder ver a la gran mayoría de ustedes y si la casualidad de la vida les permite visitar Puerto Rico, los recibiré con los brazos abiertos al igual que ustedes me recibieron en México.

Gracias, gracias, gracias.


El “pueltoliqueño”, Rubén Ariel González Toledo

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