¿Las parejas que hacen ejercicio juntos, se quedan juntos?

Por Alejandra Martínez Oriza

Editor: María Valencia

 

Es bien sabido que tener un workout-partner es un motor motivante para no saltarte días de ejercicio y hasta para ponerle más intensidad a un entrenamiento, ya que se convierte en una actividad compartida que envuelve un compromiso con alguien más, y claro, más diversión. Pero entonces, ¿cuál es la diferencia con que sea un amigo, un colega, a que sea tu pareja? La diferencia es que se convierte en una excusa de convivencia de tiempo de calidad hacia el otro, en un momento para pulir o dejar atrás algunas diferencias del día a día a través de una actividad física, una oportunidad de comunicar, apoyar, acompañar a nuestro compañero(a) en un mundo en donde estos tiempos se recortan por el ritmo de vida que la mayoría está obligado a llevar. 

 

Algunos datos curiosos respecto a esta dinámica pueden resumirse así:

  • Existen estudios que han encontrado que las personas que hacen ejercicio con su pareja, se sienten mucho más cómodos, más energéticos y más felices que los que lo hacen individualmente. 
  • Al ejercitarte con tu pareja, viven el reto juntos, motivándose mutuamente.
  • Los comentarios (feedback) de tu pareja se convierten en poderosos motores para rendir más y conseguir mejores resultados. Alguien a tu lado que te alienta a dar tu mejor rendimiento.
  • Si algún día optan por saltarse un día de ejercicio, es muy probable que a cambio hagan algo juntos, sin sentir culpa.
  • Si juntos están enfocados en un objetivo de tener hábitos de vida sanos, es probable que entonces compartan la misma dieta, por lo que al elegir qué y/o dónde comer buscarán algo sano, claro llenador. 

 

Ahora, hay aún un nivel más profundo de impacto que puede tener esta actividad conjunta, que involucra la cercanía, la intimidad y la reducción de estrés que puede conseguirse. Desde una caminata juntos, una sesión de gimnasio, crossfit, un partido de tennis, implica lograr un objetivo, un reto juntos; como resultado, se fortalece el lazo emocional como pareja, y además, pasan más tiempo juntos; tiempo de calidad. 

Tener buenos hábitos como ser activos y mantener una buena alimentación, eventualmente conlleva a tener más energía y verse físicamente mejor, esto en muchos casos puede traducirse a un mejor nivel de intimidad física.

Por último, y muy importante, la alta posibilidad de reducir estrés en las vidas tan demandantes y agitadas que pueden tener cada uno individualmente y en pareja. Cuando nos saturamos de estrés, naturalmente la intimidad emocional y física se cae desde el décimo piso. Afortunadamente, la actividad física es una solución prometedora para ayudar a canalizar el estrés diario que todos atravesamos; además, nuestro estado de ánimo y humor mejora notablemente, por lo que se reduce la posibilidad de tener discusiones innecesarias, explosivas-reactivas con la pareja.

Entonces mito o no, valdría la pena comprobar estos puntos en experiencia propia y permitirse conectar a un nivel mucho más profundo con tu pareja y paralelamente promover un estilo de vida más sano y activo, por ti y por el o ella.

 

Alejandra Martínez Oriza

Psicoterapeuta con MA en salud mental y terapia familiar.
Profesora en la carrera de Psicología en ITESO
alejandra@kanea.mx
www.kanea.mx
 
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